La Alfarería en l'Alcora
 La alfarería en l’Alcora

Y últimamente hace apropósito en dicha villa la dicha fábrica la destresa de sus vecinos en las ollas y cántaros, pues estos con facilidad y tiempo breve, acostumbrados a manejar su barro y ruedas, están aptos para la baxilla, conosiéndose este beneficio en que siendo dose las ruedas perennes en dicha fábrica, solo hay en ellas dos maestros forasteros, siendo los demás vecinos de dicha villa (…).
Memorial de la Real Fábrica, datado en 1729.

Con anterioridad a la puesta en marcha de la Real Fábrica, l’Alcora contaba con numerosos talleres dedicados a la fabricación de ollas y cántaros, cuyo origen se remontan, al menos, a mediados del siglo XVI. El primer alfarero documentado en l’Alcora es Baltasar Llidó, que aparece mencionado en el archivo parroquial en 1546. A finales del siglo XVI existen en l’Alcora al menos 8 alfareros, con mención especial para Gabriel Redolat, ya en activo en 1568, iniciador de una saga de 12 generaciones que finaliza con Manuel Redolat Mallol en la década de 1950.
El siglo XVIII representa el período de apogeo de la alfarería en l’Alcora, pero a lo largo del siglo XIX comenzará a perder peso ante la pujanza de los talleres de loza, que se desarrollan al calor de la Real Fábrica. En el primer tercio del siglo XX apenas quedan en l’Alcora 5 o 6 obradores de cántaros, ladrillos y tejas, y en la década de 1950 desaparecen todos con excepción de la cantarería de los Nomdedéu.


Los Nomdedéu. 300 años de alfarería en l’Alcora
La plazoleta en que nos encontramos formó parte, hasta 2002, de las instalaciones de la alfarería de los Nomdedéu. Pedro y Antonio Nomdedéu Medina, últimos alfareros de la localidad, son el epílogo de una profesión que en su familia se remonta 7 generaciones, desde principios del siglo XVIII, y en l’Alcora más de 4 siglos y medio.
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