APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO #5
El "Molí Nou" o "Molí de Matraca"

El "Molí Nou" o "Molí de Matraca"

Un efecto directo que tuvo la fundación de la Real Fábrica del Conde de Aranda fue el incremento de la población desde el mismo momento de su fundación. Maestros extranjeros, trabajadores, comerciantes ... empezaron a venir a l’Alcora, generando una dinámica demográfica positiva que, salvo las guerras y las epidemias, ha continuado hasta nuestros días, ahora de la mano de la industria azulejera, heredera de la Real Fábrica.

Y claro, a mayor población, mayor necesidad de recursos de todo tipo, especialmente alimentarios. En el siglo XVIII uno de los productos básicos era el pan, y el aumento de la demanda hizo que el X conde de Aranda pidiera autorización al Ayuntamiento de l'Alcora para construir un nuevo molino de harina: el “Molí Nou” o “Molí de Matraca”, como es conocido popularmente en nuestro pueblo. Tenemos la suerte de conservar el documento, fechado el 29 de agosto de 1782, por el que el Ayuntamiento presidido por Cristóbal Grangel autoriza al conde a construir "un molino harinero y un establo o corral para encerrar caballería, todo para el mejor servicio de este pueblo, situado en el término de esta misma villa y partida comúnmente nombrada la Horteta, sobre una y otra parte del portal Acequia mayor de la villa, que viene del Pantano a la revuelta del Camino de San Vicente".

El “Molí Nou” obligó a desviar un tramo de la acequia mayor para poder darle servicio. Concretamente desde el barranco del Peregrí hasta el "Puente de la Bellona", unos 200 metros aguas abajo del molino (donde estaba la antigua Azulejera Alcorense).

Como curiosidad, en el mencionado documento no aparece el nombre del primer molinero; tan sólo se establecen las cláusulas de la autorización. Pero sabemos que 1792 la explotación del molino se arrienda a Pascual Cervera, su hijo Pascual Cervera Cervera, y Fernando Porcar, los 3 de Llucena.

Los Cervera ya eran molineros en Llucena al menos desde 1765 (Miquel Cervera). Pascual Cervera ya aparece mencionado, también en Llucena, en 1783. También llegaron a gestionar otros molinos harineros en Figueroles y Cortes de Arenoso por las mismas fechas, e incluso el Molino del Conde, en l’Alcora, bajo el paredón del pantano de La Foia. En el “Molí Nou” trabajarán durante varias generaciones, (llegando a combinar la producción de harina y el refinado de esmaltes para las fábricas de azulejos a mediados del siglo XX), hasta cederle su mote (Matraca) como denominación popular con la que aún se conoce hoy.

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